Mejorar el transporte público


La Asociación Internacional de Transporte Público (UITP) ha hecho un llamamiento a los gobiernos para que asuman sus responsabilidades. Deben aprovechar la oportunidad y ofrecer un modo de vida urbano superior a sus comunidades, mejorando el transporte público a través de una financiación estable y de políticas urbanas integradas.

Durante la celebración del Foro Internacional de Transporte, la semana pasada, el presidente de la UITP pidió a los gobiernos que actuasen con responsabilidad y reconsiderasen sus prioridades. Como la asignación de presupuesto y las decisiones políticas están en sus manos, la UITP se centró en la posibilidad de que los líderes políticos mejoren la calidad de vida en sus comunidades, impulsen la economía y ahorren costes mediante la integración del transporte público como una prioridad en las políticas urbanas y la asignación de una financiación estable.

“Los gobiernos nacionales tienen un papel fundamental que desempeñar y un montón de herramientas para poner en marcha el apoyo al transporte público urbano”, dijo el presidente de la UITP a los ministros de transporte de más de 50 países, los políticos, los líderes empresariales, los académicos y los representantes de la sociedad civil que se reunieron en Leipzig para la Cumbre 2011 del Foro Internacional del Transporte de la OCDE.

Un reciente estudio de la UITP sobre movilidad muestra que, con un 60% de la población mundial viviendo en zonas urbanas en 2025, los viajes diarios en estas zonas urbanas aumentarán en un 50% en comparación con los niveles de 2005. Si las tendencias actuales persisten, los viajes privados motorizados se incrementarán en un 80%, trayendo consigo todos los riesgos asociados de las externalidades del transporte urbano, como son las emisiones de CO2, los accidentes de tráfico y la congestión.

Otro futuro es posible. Si los gobiernos toman el reto de la ‘PTX2’, promovido por la UITP, de duplicar la cuota de mercado del transporte público en todo el mundo para el año 2025, sería posible disociar el crecimiento de la movilidad urbana a partir del crecimiento de sus costes ambientales y sociales.

En este escenario:

• el consumo urbano energético del transporte se reduciría en 170 millones de toneladas de petróleo;

• las emisiones de CO2 se podrían reducir en alrededor de 550 millones de toneladas;

• las victimas mortales de tráfico urbano se reducirían en un 15%;

• y el riesgo de obesidad y de enfermedades coronarias se reducirían en un 50%.

Dar prioridad al transporte público contribuye a una mejor calidad de vida en las zonas urbanas.

Para que el transporte público prospere y para que los individuos y las comunidades cosechen beneficios, debe ponerse en marcha la siguiente combinación: una nueva cultura empresarial, servicios de estilo de vida, una financiación suficiente y estable, la integración del transporte público con otras políticas urbanas y la aplicación de estrategias de gestión de la demanda.

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