CEOE celebra su Asamblea General


El presidente de CEOE, Juan Rosell, espera que la reforma de la negociación colectiva, aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 10 de junio, sea enmendada por el Legislativo, por ser una propuesta “decepcionante y desequilibrada”, según manifestó en su intervención ante la Asamblea General de la Confederación Empresarial celebrada el pasado miércoles, 15 de junio, en Madrid. Una reforma, dijo, que “no atiende a las peticiones de flexibilidad” que necesitan las empresas españolas para competir en igualdad de condiciones con sus homólogas europeas. Asimismo, expresó la necesidad de recuperar la confianza, “primero en nosotros”, pero también “en los mercados internacionales, realizando las reformas necesarias para crear un entorno favorable para la empresa”.

En su intervención, Juan Rosell, repasó la situación actual de la economía española, cuyo crecimiento calificó de “muy débil y frágil”, “insuficiente para crear empleo” y dependiente del sector exterior. En relación con este último aspecto, destacó que la aportación positiva del sector exterior al PIB (1,4 puntos) se explica por un incremento de la exportación de bienes y servicios del 16% en el primer trimestre del año, frente a una importación de apenas el 5% por la debilidad de la demanda interna.

En este mismo capítulo, aseguró que “la economía española está cambiando su patrón de crecimiento hacia uno más industrial y más exportador”. Sin embargo, puntualizó, que este esfuerzo del sector no se corresponde con el que “deberían hacer las Administraciones Públicas, tanto desde el punto de vista normativo como presupuestario, para acelerar este cambio”.

Señaló también que el diferencial de inflación con la Zona Euro y el crecimiento salarial pactado en convenio del 2,8%, acelerado por la activación de las cláusulas de mantenimiento del poder adquisitivo, “muestran que estamos lejos de tener ganada la batalla de la competitividad”. Al contrario, añadió, “precisa de un esfuerzo continuo y debe ser el centro de toda la acción política y social”.

Aseguró que los empresarios no se cansarán “de hacer pedagogía y tratar de convencer al Gobierno, a los grupos políticos, a los agentes sociales y a la sociedad en su conjunto de que la respuesta a los retos que tenemos planteados debe ser proporcional a la gran magnitud de los mismos”. Para el presidente de CEOE, la economía española tiene unos déficits estructurales “que lastran nuestra capacidad de crecimiento”, como el alto déficit público estructural, que “sólo se puede reducir con una reforma profunda de las Administraciones Públicas en todos sus niveles”.

En este sentido, indicó que el objetivo de déficit para este año es “irrenunciable” y que “el Gobierno debe actuar de forma inmediata ante cualquier atisbo de desviación frente al objetivo”. Agregó que resulta “preocupante que no existan aún los instrumentos necesarios que garanticen la transparencia y el control del gasto de las Administraciones”.

Reducir el gasto público

En su opinión, el ajuste del sector público, precisa de medidas en profundidad, como la de proseguir la reducción del gasto público corriente y aumentar su eficiencia. El recorte de gasto no debe afectar a aquellas partidas que inciden sobre la productividad de la economía, como son los gastos en infraestructura, el apoyo al I+D, la formación o la internacionalización.

Juan Rosell subrayó que deben aprobarse medidas para garantizar que los esfuerzos de estos dos últimos años tengan continuidad en el futuro, de forma que haya un verdadero cambio en la estructura de gasto público y no meras medidas coyunturales. En este sentido, “debemos volver a los principios que inspiraron la Ley de Estabilidad Presupuestaria, y que deben aplicarse en todos los niveles administrativos”, dijo el presidente de CEOE. Además, indicó que debe corregirse “el desbordamiento del gasto de personal que se ha producido en los últimos diez años, especialmente en las Comunidades Autónomas”.

Por otro lado, manifestó que la asociación público-privada será cada vez más necesaria para financiar nuevos proyectos en infraestructuras; que deben reducirse las subvenciones por la prestación de ciertos servicios públicos y eliminarse las transferencias a empresas públicas en pérdidas, tanto autonómicas como estatales y locales; que es necesaria una reordenación del sector público español, simplificar la administración y reducir su número, así como realizar una reorientación del gasto público. “Precisamos – destacó – unas administraciones más pequeñas, pero más eficientes”.

Rigidez

Otra reforma estructural necesaria, según manifestó Juan Rosell, es “acabar con la rigidez del mercado laboral”. A este respecto, abogó por una nueva reforma laboral, ya que la empresa necesita un marco laboral flexible. “Un marco -recalcó- que le permita organizar mejor sus recursos humanos y que haga atractiva la contratación de trabajadores con contrato indefinido. Un marco laboral que dé estabilidad a la empresa y al trabajador para invertir en capital humano, y, al mismo tiempo reduzca el miedo a contratar”.

En este sentido, el presidente de los empresarios españoles insistió en la importancia del diálogo social y el papel que CEOE viene desempeñando en el mismo. “Un papel abierto al diálogo y a la búsqueda activa de acuerdos, pero a la vez exigente con las necesidades de la empresa y de la economía española”, puntualizó Rosell. Insistió en que los empresarios necesitan “una negociación colectiva más flexible, que permita, como en otros países europeos ajustar tiempos de trabajo y costes en épocas de recesión sin tener que recurrir al despido”; que fije el tiempo de vigencia de los convenios y que permita encontrar fórmulas de desbloqueo cuando no se alcanza un acuerdo entre las partes, y que sea posible descolgarse de un convenio si las condiciones de la empresa así lo exigen.

El presidente de CEOE enumeró otros déficits estructurales y la necesidad de las consiguientes reformas en los ámbitos energético, educativo, sanitario y justicia.

Asamblea CEOE

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