Externalización (Outsourcing)


El transporte público es un servicio esencial para satisfacer las necesidades básicas de la sociedad, como la educación o la sanidad, por ello la legislación española establece la obligación de provisión de servicios de transporte urbano a todos los municipios de más de 50.000 habitantes.

Sin embargo, la legislación no dice nada acerca del modelo de gestión de los servicios de transporte, dejando libertad a los municipios para que opten por la gestión directa o indirecta. Por tanto, su obligada provisión por la Administración no implica necesariamente su prestación directa.

En España se vienen utilizando ambas fórmulas de gestión, pero la experiencia está demostrando que la externalización de la gestión, a igual calidad, es más eficiente en términos de costes entre un 15% y un 20%, lo que permite a los municipios que han optado por este modelo obtener importantes ahorros en la factura del transporte, ahorros que pueden destinarse a otras políticas municipales.

La factura del servicio de transporte urbano anual en España es de 2.500 millones de euros, por lo que ganar puntos porcentuales de eficiencia tiene un importante impacto, cifrado como mínimo en 375 millones de euros, si toda la gestión fuera indirecta.

La externalización se constituye pues como un instrumento clave de modernización de la Administración, al encomendar a expertos la gestión de este tipo de contratos, contribuyendo así a la reducción de la factura del transporte público, permitiendo el control de la oferta por parte de la Administración, imponiendo los requisitos de frecuencias, tarifas, horarios, tipología de flotas, etc., garantizando así la calidad en la prestación del servicio.

En el contexto actual de fuertes restricciones presupuestarias es imprescindible buscar a los gestores más eficientes, que permitan conciliar la provisión del servicio público de transporte con la obligada austeridad económica, esto solamente se consigue mediante la externalización de la gestión.

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