La subida del gasóleo y el incremento fiscal del profesional sitúan a las empresas de transporte en una difícil situación


Según los últimos datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio del gasóleo ha alcanzado su máximo histórico, situándose en 1,336 €/l, superando así el récord de julio de 2008 (1,329 €/l), momento en que el sector alcanzó un acuerdo con el Gobierno para paliar los efectos de tan importante incremento.

Desde diciembre el precio del gasóleo se ha elevado un 4%, a lo que hay que sumar el incremento acumulado en 2011, que asciende a un 17,6%.

Otra cuestión afecta profundamente al sector es el incremento fiscal que ha sufrido el gasóleo profesional desde el 1 de enero de 2012, igualándose prácticamente al del gasóleo particular, al suprimirse la diferencia fiscal que existía entre ambos, pasando de 302 €/1.000 litros a 330 €/1.000 litros.

Este incremento fiscal supone para un autobús que recorre una media de 70.000 km/año un incremento del 6,7% del coste del combustible.

A estas circunstancias se suman la disminución de usuarios, la morosidad de las Administraciones y el aumento de costes. Todo ello está situando a las empresas de transporte de viajeros por carretera en una muy difícil situación. Desde el inicio de la crisis han desaparecido más de 320 empresas de transporte de viajeros por carretera.

El sector viene solicitando desde hace tiempo una revisión extraordinaria tarifaria para poder actualizar el precio en función de la evolución del gasóleo, para reequilibrar las concesiones de los servicios regulares de viajeros por carretera.

Este incremento extraordinario de tarifas debería ser de, al menos, del 7,7%, para permitir cubrir el déficit acumulado y evitar que el incremento del precio de los carburantes no lastre aún más el equilibrio económico de los concesionarios. Esta revisión tarifaria es fundamental para garantizar en el corto y medio plazo la provisión de unos servicios de movilidad esenciales para la sostenibilidad económica, social y medioambiental, y con unas exigencias y unos niveles crecientes de calidad.

El transporte de viajeros por carretera es un aliado determinante para la austeridad de las cuentas públicas y la racionalización de la movilidad. No hay un modo de transporte de personas más económico y de calidad que el autobús.

Deja un comentario