El autobús y su contribución al medio ambiente


Las externalidades negativas generadas por el transporte son importantes y el autobús una herramienta para reducirlas por ser el modo con menores costes externos

  • El transporte genera elevados costes sociales derivados de las externalidades negativas (contaminación, ruido, cambio climático, accidentes, etc.). En 2010 se estima que el transporte interurbano generó en España externalidades negativas por valor de 19.600 millones €, un 1,9% del PIB.
  • El vehículo privado es el principal generador de externalidades negativas (un 88% del total), no sólo por ser el modo mayoritario de transporte, sino por ser, junto con el avión, el que más impacto genera por viajero-Km. transportado.
  • El autobús es el medio socialmente más eficiente al generar las menores externalidades negativas: 1,7 céntimos € por viajero-Km. frente a los 4,9 céntimos € del coche o los 1,9 céntimos € del tren.
  • El hecho de que el autobús atendiera en 2010 a un tráfico de 57.233 millones de viajeros-Km., en lugar de haberlo hecho el vehículo privado, supuso para la sociedad un ahorro estimado de 1.831 millones € en términos de menores costes externos.
  • Realizando escenarios de sustitución modal, un trasvase del 10% del tráfico en vehículo privado al autobús supondría un ahorro en costes externos de 1.121 millones €.

El autobús es el medio de transporte con menores emisiones de CO2, contribuyendo al cumplimiento de los compromisos medioambientales

  • El transporte es el segundo sector emisor de Gases de Efecto Invernadero (GEI), contribuyendo en 2009 a más del 24% del total de emisiones.
  • Las emisiones de CO2 por viajero-Km. del autobús son 6 veces menores que las del automóvil, con lo que la promoción del uso del autobús frente al vehículo privado es una herramienta eficaz para el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones de CO2.
  • En 2010, el autobús evitó la emisión a la atmósfera de 6,7 millones de toneladas de CO2, que se hubieran emitido si los usuarios del autobús se hubieran desplazado en vehículo privado.
  • Una política de promoción del uso del autobús que lograra que un 10% del tráfico en vehículo privado se realizara en autobús, supondría una reducción de emisiones de 4,1 millones de toneladas de CO2. El equivalente al cumplimiento del 11% del objetivo anual global para el total de sectores difusos establecido en el Plan Nacional de Asignación 2008-2012.

El autobús contribuye a la eficiencia energética

  • En 2010, el transporte absorbió el 40% del total de energía consumida en España. El transporte por carretera es el modo predominante, consumiendo el 33% del total de energía, toda ella productos derivados del petróleo en los que España tiene una alta dependencia energética.
  • El autobús es tres veces más eficiente que el vehículo privado en términos de combustible por viajero-Km. transportado.
  • El uso de autobús frente a la alternativa del coche supuso en 2009 un ahorro de 1.287 millones de litros de combustible, un 21% del objetivo anual para el sector transporte previsto en el Plan de Ahorro y Eficiencia Energética 2004-2012.
  • Si el 10% de los desplazamientos en vehículo privado se realizaran en autobús, se lograría un ahorro energético de 788 millones de litros de combustible, que equivale al 25% del objetivo de ahorro del conjunto del sector del transporte.

El autobús contribuye a reducir el problema de congestión en el acceso a grandes ciudades, especialmente cuando cuenta con las infraestructuras necesarias: carriles Bus-VAO

  • Según un estudio de INFRA y la Universidad de Karlsruhe, el coste total derivado de los problemas de congestión en España medido por el tiempo perdido ascendió en el año 2000 a 20.325 millones €, un 3,2% del PIB. Este problema no ha hecho sino agravarse desde entonces.
  • Por ejemplo, en los corredores de acceso a Madrid y Barcelona más de 1 millón de personas se ven afectadas por problemas de congestión, lo que supone una pérdida de más de 57 millones de horas/año y unos costes en términos de tiempo perdido, consumo de combustible y emisiones de CO2 estimados en 1.220 millones €.
  • Cada autobús puede sustituir a entre 14-30 coches, contribuyendo a la reducción de la congestión.
  • Sin embargo, para que se produzca el cambio modal, los usuarios de vehículo privado exigen ganancias en términos de velocidad de acceso. Según la encuesta realizada por el RACC, las personas que acceden a Madrid o Barcelona en vehículo privado exigen al transporte público una velocidad entre un 15-20% superior a la del coche para cambiar de modo. Por ello es clave la existencia de carriles Bus-VAO.

Una evidencia de la eficacia de los carriles Bus-VAO como incentivadores del uso del transporte público es el hecho de que tras la puesta en marcha del carril de acceso a Madrid por la A-6, el porcentaje de viajeros que accedían a Madrid en bus pasó del 24% en 1991 al 36% en 2007.

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