Caída del consumo de los carburantes


En los dos primeros meses del año el consumo en nuestro país ha descendido notablemente, lo que ha provocado el descenso de los ingresos del Estado. Este receso se debe en buena medida a los ingresos procedentes de impuestos, que han disminuido el 8%.

La crisis y el deterioro del empleo, por un lado, y el alza de impuestos, por otro, sitúan ya el consumo bajo mínimos.

La recaudación por impuestos directos fue de 14.988 millones de euros, un 7,4% menos que la cifra de 2011, mientras que la correspondiente a los impuestos indirectos fue de 15.867 millones de euros, un 8,4% menos.

En el caso de los Impuestos Especiales, los ingresos por los impuestos derivados de la tasa sobre Hidrocarburos han bajado un 7%. Hacienda recauda ahora por los impuestos que gravan los hidrocarburos prácticamente lo mismo (9.281 millones en 2011) que en 2001(9.244 millones). Todo ello, a pesar de que hay siete millones más de vehículos.

Los precios de los carburantes, que suelen subir los fines de semana o en época de puentes o vacaciones, han evolucionado al alza por su cotización internacional, situándose durante varias semanas consecutivas en máximos históricos. El gasóleo, a 1,4 €/l, desde que comenzara el año se ha incrementado un 8%, a lo que hay que sumar la subida acumulada del 18% en 2011. Asimismo, en los últimos tres años, desde enero de 2009 (0,8646 €/l), el precio del gasóleo se ha incrementado un 62%.

Pero también por la subida de tipos impositivos, por ejemplo, en 2001 el litro de gasóleo de automoción costaba 69,9 céntimos de euro, de los cuales 30,5 eran impuestos (43,6% del precio total). Ahora, el precio del gasóleo es de 1,40 euros con un 41% de impuestos (57 céntimos).

Estos incrementos del precio del combustible, que se deben principalmente a movimientos especulativos, no se corresponden con la ley de la oferta y la demanda, puesto que el consumo está a la baja.

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