La formación de los conductores profesionales mejora la seguridad vial


La Comisión Europea ha publicado un informe sobre la aplicación de legislación que requiere a los conductores profesionales de camiones y autobuses una formación específica. Los datos muestran que esta formación ha sido efectiva y ha contribuido a mejorar la seguridad vial. El informe aconseja, en temas específicos, mejorar aún más la aplicación de la legislación.

La formación de los conductores profesionales, junto con las otras medidas establecidas a nivel europeo, nacional y local, han contribuido a reducir un 37% los accidentes de camiones y autobuses entre 2003 y 2010, a pesar del aumento del 15% de la flota circulante.

La Directiva 2003/59/CE relativa a la cualificación inicial y la formación continua de los conductores de determinados vehículos destinados al transporte de mercancías o de viajeros por carretera entró en vigor el 10 de septiembre de 2003. El objetivo de la Directiva era mejorar la seguridad vial en Europa, garantizando un nivel común de formación, y el logro de las habilidades y competencias necesarias por parte de los conductores profesionales para conducir sus vehículos.

La Directiva establece un nivel obligatorio de cualificación inicial y formación continua para los conductores profesionales de la Unión Europea. Esta capacitación es organizada por los centros de formación autorizados por los Estados miembros.

Según el informe, a pesar de las diferencias nacionales entre los Estados miembros en la aplicación de la Directiva, la homogeneidad de los sistemas nacionales de formación está garantizada por un conjunto de criterios de formación estándar. Los Estados miembros están autorizados a poner en práctica la formación continua en lo que respecta a los conductores titulares de “derechos adquiridos” hasta 2015 para los conductores de autobús y hasta 2016 para los conductores de camiones.

Próximos pasos

El informe sugiere algunas cuestiones específicas que puedan mejorar la aplicación de la Directiva, como el aumento de la participación de los interlocutores sociales y la mejora de la cooperación entre los Estados miembros. Una lista de puntos de contacto nacionales facilitaría la cooperación entre las administraciones nacionales para manejar, entre otros, los casos de conductores que asisten a la formación continua en el extranjero.

Por otra parte, el intercambio de calendarios nacionales para la formación continua debe contribuir a superar cualquier dificultad que suponga su aplicación para las autoridades policiales a la hora de controlar a los conductores extranjeros.

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