Jesús Terciado, Presidente de CEPYME y Vicepresidente de CEOE, dio comienzo al acto de clausura de la Asamblea


Jesús Terciado, Presidente de CEPYME (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa) y Vicepresidente de CEOE, comenzó su intervención lanzando un mensaje de esperanza, “aunque muy pegado a la realidad de nuestro día a día”, ya que las pymes y los autónomos tienen aún por delante una “relativamente larga estancia en el infierno”. A pesar de que los análisis macroeconómicos apuntan una mejora de los indicadores a medio plazo, “aún se mantienen los nubarrones que han protagonizado esta larga recesión”, afirmó. Para Terciado, la mejora de las expectativas, siendo condición necesaria, es sólo la antesala de un cambio de ciclo que aún se tiene que hacer realidad.

Según explicó, en el sexto año de una compleja crisis, el sistema productivo nacional se ha debilitado extraordinariamente, con un deterioro más acusado aún si cabe en el tejido empresarial de pymes y autónomos. Desde enero de 2008 hasta ahora, han desaparecido cerca de 250.000 pymes y alrededor de 400.000 autónomos. Entre las empresas que se han visto obligadas a afrontar el cese de la actividad se encuentran alrededor de 350 compañías de transportes de viajeros, lo que supone cerca del 10% del total de las que operaban al comienzo de la crisis.

Asimismo, sólo durante el primer trimestre de 2013 se ha registrado un descenso de 7.387 empresas, prácticamente todas ellas pymes, es decir, casi 82 pymes menos diarias menos desde el 1 de enero al 31 de marzo de este año. Siendo estas cifras son un reflejo de la extraordinaria debilidad de las empresas españolas, especialmente las pequeñas y medianas.

Desde enero de 2008, las empresas han perdido 2,8 millones de empleados (-18,5%) y de ellos, las pymes (1-250 trabajadores) han perdido 2,2 millones de empleos (el 82,5% del total).

Solamente durante el primer trimestre de 2013, las empresas españolas han perdido casi 110.000 empleos (un empleo por minuto). Pero en este periodo se ha producido un hecho notable; ya no son las pymes las que más pierden: de los 110.000 empleos menos, el 59% corresponde a la pérdida de tamaño por parte de las grandes empresas, mientras que el registrado en las pymes es el 41%.

Sin embargo, el presidente de CEPYME, se mostró esperanzado ante el progresivo incremento de la competitividad de las empresas españolas y, como una de sus consecuencias, la mejora de las ventas al exterior, que han aportado una media de casi tres puntos al PIB nacional en los últimos años.

Las organizaciones empresariales reclaman que se aceleren las reformas que aún están en curso o que siguen pendientes, sobre todo aquellas que puedan tener un impacto positivo en la mejora de la demanda interna. Es decir, sin perder de vista el gran objetivo de control sobre el déficit, reclamó a las administraciones que reduzca el gasto no productivo y recuperen urgentemente los recursos destinados a la inversión, solicitando al mismo tiempo, que afronten cuanto antes una progresiva reducción de las cargas fiscales, con el fin de estimular el consumo de las familias e incentivar la inversión de las empresas.

En segundo lugar, reclamó que se culmine urgentemente el proceso de reestructuración del sistema financiero, con el fin de que se normalice cuanto antes el mercado del crédito. “Sin financiación es imposible invertir, es imposible crecer, es imposible generar riqueza, es imposible crear empleo”, destacó.

Y en tercer lugar, solicitó que se aborden definitivamente las reformas orientadas a hacer más fácil la actividad empresarial, asuntos como: la eliminación de la burocracia y de trabas administrativas; la recuperación efectiva de la unidad de mercado; la eliminación de la morosidad; facilitar la máxima flexibilización interna de las empresas para promover la contratación; articular el apoyo práctico a la internacionalización de la pyme; impulsar la innovación; fomentar del espíritu emprendedor o afrontar la actualización de los objetivos de formación.

A continuación señaló que, a pesar de que el Gobierno está adoptando medidas en la buena dirección, el calendario de las reformas prometidas se ha ralentizado, y se refirió como caso concreto a la Ley de Apoyo al Emprendedor, medida en la que CEPYME ha puesto un gran empeño y ha colaborado estrechamente con el Gobierno. Una herramienta que podría ser eficaz, no sólo para salir de esta crisis, sino para crecer en el futuro.

Recordó que CEPYME ha reclamado una reforma fiscal más profunda, más audaz, con el fin de contribuir eficazmente a la recuperación del consumo nacional (incentivos fiscales a las familias) y de la inversión (incentivos fiscales a las empresas).

Y por otro lado, recalcó que la Ley del Emprendedor debe tener prioridad absoluta en el necesario trámite parlamentario: “es un asunto urgente para cientos de miles de personas que intentan poner en marcha un negocio como alternativa a la crisis del empleo”.

Por otro lado destacó que durante tres dos últimos años, las empresas han reducido su endeudamiento en un 14% (más de 200.000 millones de euros) y las administraciones públicas se han endeudado un 34% más. Y, solamente en 2012, siguiendo la tendencia de los últimos cinco años, el crédito de los bancos a las empresas se recortó más del 8%, mientras que el crédito a las administraciones públicas aumentó en casi un 14%. Por lo que recordó que, ahora más que nunca, es necesario que se desarrollen fórmulas de colaboración público-privadas que garanticen la calidad y la sostenibilidad de los servicios públicos fundamentales, siendo un hecho contrastado que la gestión privada no sólo garantiza la calidad de los servicios, sino que reduce sus costes medios entre un 30 y un 50%.

Para finalizar señaló “así como los pequeños y medianos empresarios y los autónomos somos y seremos exigentes a la hora de reclamar nuestras legítimas aspiraciones, con criterios de responsabilidad y de solidaridad, también aseguran al Gobierno su colaboración para llevar a cabo las reformas que necesita España para volver a crecer”.

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